Vivenciando los Registros Akáshicos


Es importante precisar que en estricto rigor los registros akáshicos no se pueden definir en palabras, ya que trascienden todo tipo de conceptualización. Exceden o van más allá del abordaje teórico que se le dé. Se trata más bien de entregar una aproximación intelectual a algo que evidentemente es muchísimo más que lo mental.
No alcanzan las palabras que den con los registros, dado que cada vez que uno accede a ellos, existe un cambio interior, por lo que, si se intenta definir, se encontrará posiblemente con algo nuevo cada vez…Los registros no se pueden reducir a palabras o a una definición; generalmente entregan información novedosa, lo cual integra a su vez en nosotros una forma nueva de sentir lo que sucede, bastante más enriquecedora cada vez. Se trata de un estado de vibración/sentir que excede las palabras o conceptualizaciones (las cuales ciertamente son reduccionistas o limitadas). Cada persona, si accede a los registros akáshicos puede preguntar a esta fuente su propia “definición” o significado de “¿Qué son los registros akáshicos?”. Por cierto, la información se ajusta a lo que cada alma anda buscando y lo que el ego está preparado para recibir o asimilar en cada momento.
De cierta forma, se manifiesta un ámbito *inefable en la experiencia con los registros akáshicos.
El carácter de lo inefable: “Quien se fue de viaje y volvió, retornó distinto. Tanto así que siente que no puede describir lo que vivió, porque se trató de una experiencia tan alejada de lo cotidiano, que al volver, ya casi no la siente. Por lo que tratar de representar fielmente lo que se vivió es prácticamente un imposible, porque no se tiene la sensación que se tenía allá, por lo que las palabras no vienen desde el mismo sentir/energía/vibración. ¡Tan sólo quedan las ganas de volver adonde se estaba viviendo dicho goce!”.

Desde el trabajo personal, por mi parte he recibido que los registros akáshicos comprenden una fuente inagotable de Amor, sabiduría, paz y alegría Los registros traen consigo todo lo que una persona ha hecho u omitido, pensado, sentido y aún más desde la creación de su alma. Los registros son conocidos desde diversas culturas, tiempos y religiones, como el gran archivo del alma, el libro de la vida, la biblioteca universal en donde se registra tanto la información de una persona, un concepto, ser vivo y/ó del universo en sí mismo y de lo que el “ser humano” ó “no humano”, pueda conceptualizar como un “algo”.
Se está en un lugar sagrado (no físico) como si se tratase de un templo etérico, atemporal, en donde están los libros sagrados del alma. Es un espacio en el cual se logra vislumbrar que cada experiencia vivida queda registrada.
Los archivos akáshicos contienen información valiosísima para el crecimiento personal. Cada cosa, organismo, sistema, tiene su propio registro. Desde antaño, diversas culturas han accedido a ellos, para obtener información sobre nosotros mismos, pudiendo ayudar de sobremanera a resolver grandes dudas que desde un principio los seres humanos hemos tenido, como por ejemplo: ¿de dónde venimos?, ¿Hacia dónde vamos?, ¿Quién soy?, ¿qué hago acá?, ¿qué habilidades tengo que desconozco aún?, ¿qué me está ocurriendo?, ¿por qué tengo este problema?, ¿Cómo puedo ser más feliz?, etc. También se puede recibir respuestas a asuntos más bien concretos, como por ejemplo área de pareja, trabajo, resolución de conflictos interpersonales, etc. Se le puede preguntar prácticamente lo que queramos. Todo está impregnado allí, sólo que no todas las veces estaremos preparados para recibir ciertas respuestas, por lo que puede que no se entreguen estas en ese momento, o de ser así puede ser información parcial.
De manera algo más gráfica, podría compararse o asemejarse a un dispositivo de grabación. Prácticamente todo está contenido allí. Como si se tratara de un dispositivo que se activó, se apretó un “play” y comenzó a la vez que grabar todo lo que ocurrió, a registrarlo, para que en lo posible las personas que quisieran obtener información, sanación u otra ayuda, pudiesen contar con esta herramienta. Una analogía o metáfora explicativa y aproximada a esta realidad se halla en el siguiente ejemplo que recibí de mis registros:
? Un avión se estrella. No se sabe con el paso del tiempo las causas del accidente. ¿Por qué ocurrió si todo hacía ver que el avión aparentaba estar en perfectas condiciones de vuelo? Para poder saber esto, el avión nos deja una pista, un legado; la “caja negra”. Con este objeto se puede escuchar los audios de lo ocurrido, las últimas palabras del piloto y/ó copiloto, saber qué conversaban, de manera de poder hallar cuál fue la causa del desperfecto. Pudiendo ayudar de esta forma a que una catástrofe así no vuelva a ocurrir o por lo menos disminuir las posibilidades. Tomando este ejemplo, si no se contara con esta caja negra (si el avión no la tuviese) o por algún u otro motivo no se pueda escuchar la grabación, se podría acceder a los registros akáshicos del accidente en cuestión. Abrir los registros akáshicos de ese momento y situación, de manera de aproximarse a sentir lo ocurrido, y poder preguntar lo que se estime necesario. La información que se entregue será para el mayor bien de la persona.
No hay juicios, no hay valores de por medio. Los registros nos entregan información que podemos manejar y que nuestro ego está preparado para escuchar. Todo queda registrado en los archivos akáshicos, pero no necesariamente todo se pueda saber en un momento especifico, he aquí una muestra de la sabiduría de esta bella energía, compasiva con cada proceso personal.
El trabajo consciente y voluntario con esta herramienta, permite que la persona desarrolle una relación con ella, pudiendo acceder a los registros ya sea para sentir este estado cualitativamente distinto y/ó para hacer preguntas. Esto último se le denomina como lectura de registros akáshicos, ya sea para que la persona pregunte a su propio archivo o en el caso de que realice una sesión a otra persona, abriendo los registros de un otro.
En una lectura de registros akáshicos se abre un espacio de conversación, en donde el lector de registros comienza a recibir respuestas acerca de las preguntas que trae el consultante. El lector puede recibir de diversas formas el mensaje, siendo él o ella su propia herramienta. La conciencia se expande y se es capaz de percibir y recibir los mensajes solicitados, a veces mediante sonidos, palabras, en otras ocasiones imágenes, sensaciones corporales, etc. En esta materia no hay único formato, se puede recibir desde una forma, o varias. En el ejercicio constante con esta herramienta, por lo general suele darse que se amplían los modos de recibir la información, comenzando a recibir respuestas de formas novedosas. Es importante no mantener expectativas acerca de cómo “es la mejor forma para recibir información” o esperar recibir de cierta forma (si esperamos recibir de una forma específica, puede que no pongamos atención en otra vía de recepción). Los registros akáshicos sabiamente se encargan de darnos la información de la forma (o formas) más pertinente(s).
No se trata de clarividencia, ni espiritismo, sino más bien de poder contactar con la fuente de energía de la cual también somos parte. Somos seres divinos/ espirituales encarnados en un plano físico. TODOS PODEMOS ACCEDER A LOS REGISTROS AKASHICOS. Todos tenemos el derecho y posibilidad de conocer y experimentar este tipo de vibración energética. Donde se percibe uno en un estado amplificado de percepción y conciencia, vivenciando una energía compasiva y sanadora en sí misma. No se necesitan de dones, percepciones extrasensoriales o mayores talentos, sino que por lo general fe, confianza y práctica.
Para mí, “estar en los registros” es reconocerse en una forma especial de sentir, desde el Amor incondicional. Es vivenciar algo cualitativamente distinto. Percibirse alineado, conectado, presente, fresco, amoroso, compasivo, fluyendo en el Amor. Al estar ahí, presente desde los registros, traes una mejor versión de ti. Siempre ha existido esta faceta (aunque no todas las veces reconocida por ti en tu interior); ahora se hace más evidente, plausible
El abrir los registros no implica que el ego deje de estar presente. Más aún, mientras más se trabaja con esta disciplina, más nos disponemos a ver cómo aparece el ego y sus mecanismos de interferencia.
Tener un contacto frecuente, continuo con los registros -sea se hagan preguntas o no- puede llevar a la persona a un nivel de vida en el que logra un mayor estado de equilibrio psico-emocional. Ya el hecho mismo de abrir los registros akáshicos es transformador y sanador (sea uno consciente o no de esto).
En resumen, se trata de un asunto que evidentemente deja mucho a reflexionar. Es tal cual como hallar un tesoro y no querer soltarlo, porque se siente bien. El poder de atracción en los registros akáshicos es entonces ilimitado. Los archivos siempre han estado y siempre estarán porque son atemporales y trascienden toda forma de espacio-tiempo-lugar.




Guillermo Zapata

Psicólogo clínico, postítulo en psicoterapia transpersonal.
Otros estudios: Curso basico de hipnosis clinica para la gestion del cuidado del paciente con dolor, Reiki Usui Nivel 1 y Magnified Healing® Fase 1.




Grados

Grados con certificación internacional alcanzados en la Academia Holística
• Consultor de Registros Akáshicos

Reside en Laja, Región del Biobío, Chile.
Atiende de modo online a cualquier país vía Zoom.

Tags: registros    akashicos    espiritualidad   

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